Una persona con poco conocimiento del contexto, podría pensar que el sufijo 64bit implica el doble de poder de procesamiento que una CPU de 32bit. O bien, que por el sólo hecho de contar con 64bits para representar los valores, inmediatamente obtenemos un aumento en la precisión de las operaciones de punto flotante.

La verdad es que ninguno de los puntos anteriores es en estricto rigor cierto. Lo cierto es que para realizar las operaciones se necesitan la misma cantidad de registros en 32 y 64 bits. Además, las CPUs actuales, tanto de Intel como de AMD ya poseen registros de 64bit para las operaciones de punto flotante. Que gano con la revolución de los 64bit, entonces? La respuesta es simple: memoria.

Un palabra de 64bit de ancho permite direccionar (teóricamente) hasta 16 Exabytes. Aplicaciones actuales como bases de datos están hace algún tiempo rozando el límite superior de los 4Gb (que en la realidad se suelen reducir a 3Gb despues de que el sistema operativo a reservado páginas para el kernel, usadas para mapeos que necesitan estar en determinada posición de memoria) direccionables actualmente.

Además con el advenimiento de los DVD a valores accesibles, no es raro que aparezcan archivos de varios Gb, lo que se transforma en un dolor de cabeza en el esquema de archivos memory-mapped. Si bien existen implementaciones de los proveedores de hardware que permiten acceder más de 3Gb de memoria4, estas normalmente caen en el terreno de la emulaciones, que forzosamente implican un golpe al rendimiento.

Bibliografía: Comparación arquitecturas 64 bits : Intel v/s AMD. Juan Pablo Canepa, Daniel Cohen Pacini.

 

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